
Los rastros de gatos alados se dan en diferentes culturas, desde los gatos alados que arrastran el carro de la diosa Freja en la mitología
nórdica, hasta los tigres alados en la mitología china.

Y durante muchos años
se creyó que esos gatos alados que aparecían en los bestiarios del medievo
debían ser fruto de la excesiva imaginación de sus ilustradores. Sin embargo no
era así.
Hace unas décadas cuando se comenzó a investigar seriamente
el caso, y a comprobar que claramente estaban documentados casos reales de
gatos alados. Hay que remarcar en especial el trabajo de del zoólogo Dr. Karl
Shuker, que interesado en la criptozoología es uno de los mayores expertos en
el tema.
Hasta el día de hoy los veterinarios dan tres razones por
las que algunos gatos presentan sus respectivas alas. La clasificación es la
siguiente:
1) Algunos gatos de pelaje largo parece que enmarañan de alguna
manera su pelo y este les acaba formando algo parecido a las rastas humanas.

2)
Debido a un defecto en el colágeno de la piel, algunos gatos presentan una
afección llamada “astenia cutánea felina” en la cual la piel se estira
deformándose (en los humanos ocurre algo parecido con el síndrome de
Ehlers-Danlos al que comúnmente se le llama síndrome de la piel elástica).
3)
La tercera posibilidad es debida a una mutación genética en el que al gato le
aparezcan más extremidades que las que le corresponden (en este caso por tanto
las alas vienen también hueso).
